Comunidad Kawésqar
Por Patricia Messier Loncuante
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Patricia Messier Loncuante |
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Gabriela Paterito. Foto por Marisol Villanueva |
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Los kawésqar fueron los primeros habitantes indígenas de los canales australes chilenos, llegando ahí entre los 6,000 y 7,000 A.C. Fueron gente nómada de mar hasta el siglo XX. Nunca fueron muy numerosos; la población total nunca alcanzó más de cinco mil. Hoy en día hay vientedós kawésqar vivientes. Esta gente está en peligro de extinción, y la realidad que enfrenta hoy en día para la supervivencia de las generaciones futuras es muy problemática.
Mucho antes de que la civilización occidental llegara al sur de Chile y a los canales del oeste de Patagonia, los kawésqar habían dominado las vías fluviales de esta región, conociendo los lugares seguros para viajar y los peligrosos para evitarlos. Sus viajes los llevaron a través de un infinito número de islas, fiordos y canales; montañas siempre nevadas; ventisqueros y extensos campos de hielo. Se adaptaron fácilmente al clima riguroso, porque su metabolismo los hizo resistentes al frío.
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Kawésqar bowl (fragmentary), c. 1920. Wood. Tierra del Fuego, Chile. Photo by Gale Wilson (14/4634) |
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Durante siglos, los kawésqar recorrieron los canales; sin embargo, la mayoría de las familias de hoy en día viven en Puerto Edén ( Jetárkte ), un pueblo que está ubicado en la Isla Wellington. La isla abarca siete mil kilómetros cuadrados [4350 millas cuadradas], y Puerto Edén es el único lugar habitado ahí. Puerto Edén está situado en la costa este de la Isla Wellington a lo largo del Canal Messier, que conecta con la Angostura Inglesa y continúa en el Fiordo del Paso del Indio y el Canal Wide. La única otra área habitada en la Patagonia central es la Isla Guarello, que es la isla próxima al norte de Wellington. La ciudad de Puerto Natales está al sureste de Puerto Edén, en el sur de Patagonia, a lo largo del continente de Chile. Al noroeste de la Isla Wellington está el Canal Fallos y el Canal Trinidad está al suroeste.
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Kawésqar harpoon point, c. 1920. Bone. Chile. Photo by Gale Wilson (17/5456) |
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El estilo de vida nómada de la gente kawésqar comenzó a cambiar en 1928, cuando se construyó un faro en la Isla de San Pedro y la gente comenzó a establecer campamentos temporales junto a él. Ocho años después, la Fuerza Aérea Chilena construyó una base en Puerto Edén para apoyar una línea de hidroplanos que unía la ciudad de Puerto Montt con Punta Arenas. Ese fue el momento cuando los kawésqar en busca de comida, dejaron su estilo de vida nómada y se mudaron a Puerto Edén para satisfacer de mejor manera sus necesidades. En los años 1940 el gobierno chileno estableció un programa que abastecía de comida y ropa a la comunidad vecina. Como resultado, los kawésqar permanecieron en la Isla Wellington y llegaron a depender del gobierno. En 1969, el área situada alrededor de la base vino a ser Puerto Edén de manera oficial.
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Kawésqar necklace, c. 1920. Shell, cord. Tierra del Fuego, Chile. Photo by Andrea Simon (17/7353) |
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La Gente Kawésqar
El nombre, kawésqar, proviene de la unión de dos palabras: kawes (carne) y kar (hueso), "de carne y hueso". También es el término general para "persona". Históricamente las personas kawésqar habían sido relacionadas con el mar porque éste es fundamental para su cultura canoera. Para ellos la esencia de la vida es el mar ( cams ), los canales y las islas, cuyos ritmos ayudan a los kawésqar a mantener la tranquilidad interna y natural que poseen como pueblo. Esta comunidad busca preservar su cultura a través del lenguaje y artesanías que han sido transmitidas de generación a generación. Los antepasados dejaron rastros de la historia cultural; recordar esta historia es abrir el corazón y el alma hasta lo más profundo del ser kawésqar.
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Kawésqar cape, c. 1920. Nutria ( coypu ) skins. Tierra del Fuego, Chile. Photo by NMAI Photo Services Staff (14/2251) |
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Los kawésqar no albergan maldad en absoluto porque no la conocen; esta gente especial que habita al final de la tierra sólo conoce la inocencia.
Los ojos de una persona kawésqar reflejan una bondad pura y transparente, pero también guardan secretos que nunca pueden ser escuchados porque hay mucho dolor en sus almas especiales. Las únicas lágrimas que caen de sus ojos son lágrimas de felicidad por estar vivos en este mundo. Uno de sus grandes placeres es el medio ambiente natural. En la naturaleza, un mundo maravilloso les espera, como la fragancia del bosque, el aroma de las flores, el cantar de los pájaros, la pureza y transparencia del agua, el murmullo del viento, la esencia de los animales y todo lo demás que ellos pueden imaginar. A esto se le llama respetar a la naturaleza.
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Remembranzas de una Mujer Kawésqar
Me imagino recordar el pasado; todo parece estar en la oscuridad, en la oscuridad de mis antepasados. Cómo añoro las pisadas de mi abuela, a quien nunca conocí y que me habría relatado hermosas historias en kawésqar si estuviera viva hoy. Mis ojos se llenarían de felicidad. La imagino como una persona que es sencilla y honesta, pero con la sinceridad en sus ojos de una abuela amorosa. Sus manos serían tal vez como pétalos de rosas, su cara como la pureza de una mujer encantadora, y su cuerpo como el de una mujer luchadora y amable. Abuela, te imaginaré hasta que mis pensamientos estén exhaustos o hasta que te alcance en mis sueños, una nieta que espera tu afecto y simplicidad amables.
Imagino a la familia kawésqar que nunca conocí, como mi abuela, mi abuelo, mis tías y tíos. Tengo la felicidad de tener conmigo en todo momento a mi padre, quien ya no está en esta tierra. El cielo te recibió, padre, con los brazos abiertos, y eso me tranquiliza y me hace feliz porque tú iluminarás una luz en el largo camino que tendré que viajar en este mundo. Imagino a mi familia Messier que ha desaparecido. Me siento como si estuviera en las nubes, la familia que nunca tuve pero trato de imaginar en mis sueños.
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The canoe in the harbormaster's office in Puerto Eden. Photo by Marisol Villanueva |
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En la cultura kawésqar, el núcleo más importante es la familia, porque mantiene la lengua y la artesanía indígenas, dos aspectos muy importantes de la vida, especialmente en Puerto Edén.
Existen actualmente veintidós personas kawésqar. Hay once en Puerto Edén, nueve en Punta Arenas y dos en Puerto Natales. Las siguientes dos familias kawésqar viven en Puerto Edén: la familia Tonko Paterito, y la familia Edén, con algunas variaciones en los apellidos. La mayoría de los kawésqar que viven en Puerto Edén son ancianos. Estas son algunas familias kawésqar de las cuales se puede nombrar y que viven en Punta Arenas. Son la familia Messier, la familia Achacaz Molinari, la familia Tonko Paterito, que son los hijos e hija de Gabriela Paterito, y la familia Márquez Ulloa. En Punta Arenas, las edades de las mujeres fluctúan de 66 a 30 (adultos), 28 a 11 (jóvenes) y 10 a 2 (niños). En los hombres, las edades fluctúan de 80 a 30 (adultos) y 28 a 12 (jóvenes).
Es de gran preocupación el hecho de que queden pocas familias kawésqar. Año tras año las personas de este grupo étnico fallecen. Hace diez años, parte de la familia Messier Canales dejó de existir, la mayoría de la cual eran hombres ( aksáenas ). Hoy en día, quedan una mujer ( asátap ) llamada Rosa Yolanda Messier Messier, sus hijas y su sobrina, Patricia Messier Loncuante. Patricia es hija ( aihiól-sélas ) del fallecido líder y fundador de la comunidad kawésqar, Carlos Messier Canales. En los últimos diez años, hasta 2003, seis mujeres han fallecido, tres de ellas eran ancianas, y las otras seis eran jóvenes fluctuando de 40 a 45 años de edad. Cuatro hombres también fallecieron en este período. Los nombres de los fallecidos incluyendo cuándo fallecieron se enlistan abajo:
Entre los años 1992 y 1994:
Carlos Messier Canales
Nora Virginia Lopez Molinari
Pascual Hernando Messier Canales
Ernesto Wide Canales
Cinco años después, en octubre y noviembre de 1999:
Celia Navarino Maiga
Margarita Auxiliadora Molinari Edén
Tres años después, en 2002:
Yolanda Achacaz Molinari
En 2003, en agosto, octubre y noviembre: Patricio Tonko Paterito
Fresia Alessandri Baker , quien vivió la mayor parte de su vida en Río Verde, una comuna situada a aproximadamente 130 kilómetros [81 millas] de Punta Arenas
Sonia Márquez Ulloa
Un rasgo distintivo de los kawésqar es que tienen los apellidos de presidentes chilenos, como Alessandri; los apellidos de los canales de Puerto Edén, como Messier, Wellington, y Canales; y el apellido de Edén. Otros son apellidos españoles o chilenos. Tonko y Achacaz son apellidos kawésqar. La mayoría de los kawésqar están estrechamente relacionados o son emparentados con primos cercanos o lejanos.
En el pasado, el peinado de los hombres kawésqar era suelto y caído al hombro, y las mujeres tenían el cabello largo. Actualmente, los hombres usan el cabello corto, y las mujeres, en general, todavía usan el cabello largo.
En Puerto Edén, las personas todavía habitan en casas de una recámara, pero no en condiciones muy favorables. En Punta Arenas, la casa de los kawésqar se construye con las comodidades de los tiempo modernos, especialmente en la ciudad, y la distribución del espacio es como sigue: una casa está dividida en un comedor, sala, cocina, baño y dos o tres recámaras.
Las familias que viven en Punta Arenas y Puerto Natales tuvieron su origen en Puerto Edén. Aproximadamente en 1945, la Fuerza Aérea Chilena comenzó a proporcionarles oportunidades de educación y carrera a los kawésqar y, como resultado, muchos se fueron a Punta Arenas al paso de los años a fin de buscar una mejor calidad de vida. No se dieron cuenta que, al dejar Puerto Edén, poco a poco perderían su cultura y su lengua.
Las mujeres kawésqar ocupan una diversidad de roles. En Punta Arenas, hacen artesanías, son amas de casa, encargadas de la casa, o hacen trabajos temporales. Actualmente, son las mujeres las que muestran el mayor interés en la educación superior y en una carrera. Hay también algunos casos especiales donde las mujeres reciben una pensión honoraria del gobierno chileno. La mayoría de los hombres se dedican a la pesca, excepto un abuelo ( kewes ) que recibe una pensión honoraria. Un día de trabajo típico comienza a las 8:00 a.m. y continúa hasta la 1:00 p.m., y en la tarde va de las 3:00 p.m. hasta las 6:30 p.m.
El mundo espiritual de los kawésqar incluye la ceremonia de la ballena, pintarse la cara, iniciar a los muchachos y muchachas, la muerte, la cosmovisión, y las creencias, supersticiones y canciones. Estas son algunas de las actividades que practicaban los antiguos kawésqar.
La Ceremonia de la Ballena
Cuando los antiguos kawésqar encontraban una ballena muerta en la playa, realizaban una ceremonia. Los hombres kawésqar construían una choza, y las mujeres permanecían afuera al lado. Algunos hombres y mujeres se pintaban las caras con líneas verticales u horizontales con la ceniza negra de un palo carbonizado; otros se pintaban con arcilla roja y blanca. Después, como parte de la ceremonia, la gente lloraba, gritaba, cantaba y bailaba por la ballena, y todas las familias que se encontraban cerca participaban. Después de la ceremonia, se tomaba y se preservaba la carne. La última vez que se hizo esta ceremonia fue cuando la mayoría de los abuelos que aún viven tenían entre tres y cuatro años. Solamente el Abuelo Alberto Achacaz logró realmente presenciar esta ceremonia porque tenía diez años en esa época.
Los kawésqar también cazaban ballenas. Cuando descubrían una, algunos realizaban la ceremonia de la ballena mientras otros salían a cazarla. La ceremonia continuaba hasta que los cazadores mataban a la ballena. Entonces la ceremonia se venía a ser una celebración por el éxito de la caza.
Iniciación de los Jóvenes y las Jóvenes
El propósito de la ceremonia era preparar a los candidatos para la vida adulta; complementar, reforzar—y en algunos casos corregir—su educación, la cual, hasta ese momento había estado en manos de sus padres; prepararlos para la supervivencia e inculcarles las normas y reglas sociales que les permitiría coexistir debidamente con sus cónyuges por el resto de sus vidas.
El centro ceremonial consistía de una choza grande con una fogata. Los participantes se pintaban y usaban atuendos de plumas; también hacían arpones. Se bañaban al amanecer, y durante el día, hacían competencias y pruebas rituales. En la noche danzaban y cantaban canciones como "La Canción de la Ballena."* Los hombres eran apartados en una choza y las mujeres en otra; se reunían solamente en situaciones rituales.
Cualquiera que quería participar en la iniciación era bienvenido. La ceremonia se realizaba en cualquier momento en que se reunía un número significativo de candidatos, y generalmente duraba mucho tiempo. Esto le permitía a la gente joven adquirir los conocimientos culturales de los kawésqar que necesitaban para su supervivencia cotidiana. El acontecimiento era un encuentro placentero entre las diferentes familias.
Nuestros tatarabuelos, bisabuelos y abuelos muy probablemente experimentaron esta iniciación de la adolescencia a la adultez. Cuando un joven se casaba, sus padres escogían a la mujer a fin de preservar la línea étnica pura de los kawésqar.
Muerte
Normalmente cuando alguien moría, los kawésqar enrollaban a la persona en un tipo de mortaja que ellos hacían y dejaban el cuerpo en el lugar donde la persona había muerto. Por ejemplo, si alguien estaba en un campo o en una caverna o en una isla, él o ella era abandonado ahí. Si era un hombre, lo dejaban con su arpón y no lo tocaban. Si era una mujer, la dejaban con sus cestos y objetos personales. Después la gente abandonaba rápidamente el lugar y hacía un campo nuevo.
Cosmovisión
Dios no es de interés para los kawésqar porque esta clase de relación o conexión no existe en el mundo de los kawésqar. Lo que existe es un orden natural como Ayayema , porque es parte de la cosmovisión de los kawésqar. Ayayema es un espíritu maligno. El espíritu Ayayema puede causar la muerte, que zozobren las canoas, mal tiempo y enfermedad. Atrae las malas predicciones.
Creencias y Supersticiones
Las cholgas constituyen uno de los productos tradicionales de la dieta. Sus conchas no pueden tirarse al mar porque eso atrae el mal tiempo y el viento del noroeste. No se sabe mucho más acerca de las creencias y supersticiones de los kawésqar. Se trata de una de las muchas áreas de conocimiento sobre la gente que lamentablemente se ha perdido. Cualquier objeto no se puede arroyar al mar, como por ejemplo los conchales y otros objetos.
Canciones
Habían dos tipos de canciones de los antiguos kawésqar: en primer lugar estaban las canciones cortas que se limitaban en oraciones y palabras, a menudo consistiendo de una oración o frase o palabra. Aun así se cantaban a un ritmo muy lento, con pausas importantes. En segundo lugar estaban las canciones más largas, que contenían expresiones más detalladas.
Los temas más típicos de las canciones en esta población nómada pertenecían a tres categorías. La primera categoría incluía las canciones emotivas acerca del amor, canciones de cuna o de felicidad. La segunda categoría incluía canciones imitativas, como imitaciones de animales y pájaros. Las canciones más comunes de éstas eran el "Lobo Puro", "Patos Liles", y el "Lobo Toruno." Estas son las canciones por las cuales existen la mayoría de los registros escritos. La tercera categoría incluía canciones relativas a juegos, como jugando con el mar, jugando redondo, columpio y haciendo fuego. Hoy en día estas canciones ya no se cantan.
Los rituales representan las reflexiones de una cultura, pero las únicas cosas que unen actualmente a los kawésqar de Puerto Edén son la lengua, que todavía hablan entre ellos, y por supuesto, las artesanías. Lamentablemente, ellos ya no realizan ceremonias hoy en día. En Punta Arenas hay personas que pueden hablar el idioma, pero no tienen a nadie con quien hablarlo o no lo hablan porque se avergüenzan cuando dicen determinadas palabras en el idioma. Muchas palabras son muy difíciles de pronunciar y se escriben de diferente manera de cómo se pronuncian. Las artesanías tradicionales, sin embargo, también las conservan los kawésqar de Punta Arenas y constituyen parte de sus vidas cotidianas.
* "Los candidatos tenían que aprender la Canción de la Ballena de noche cuando estaban solos con los hombres. Posteriormente, a las mujeres siempre se les mandaba a sus chozas, y un hombre, vestido y pintado como cuando se vigila a una mujer en parto, estaba apostado en la parte de arriba de la casa grande. Si alguien se acercaba, gritaba y golpeaba el techo con una vara. Mientras tanto, los hombres y los muchachos que permanecían adentro se ponían bandas en la cabeza y se pintaban, de acuerdo con el rango y la estación, y comenzaban a decir el primer verso de la Canción de la Ballena.
Cantamos a lo alto de la montaña,
Nos ponemos el chepana sobre la cabeza y el cuerpo,
Entramos a la choza grande y pintamos los postecitos,
El buitre está volando arriba del cielo.
Hoy no saldremos, mañana no saldremos.
Esto se lo ordenamos a todos."
Tomado de J. Bird. "The Alacaluf," Handbook of South American Indians . (Washington: Institución Smithsonian, 1963.) 1:75.
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Kawésqar cemetery located behind Puerto Edén. Photo by Marisol Villanueva |
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Fuente: .indigenousgeography.si.edu
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