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sábado, 29 de abril de 2017
 
 
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Biografía de Amado Nervo (1870-1919) E-Mail
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Escrito por Frank Beltrán H.   
En Paz (Amado Nervo) Declamador Manuel Bernal

   
     
El poeta Amado Nervo (Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo) nació el 27 de agosto de 1870 en la ciudad mexicana de Tepic, Nayarit. Nueve años después murió su padre, dejando a la familia en situación económica comprometida. Otras dos muertes habrían de marcar su vida: el suicidio de su hermano Luís, que también era poeta, y el gran amor de su vida Ana Cecilia Luisa Dailliez el 7 de enero de 1912.

Amada Nervo fue un poeta romántico, autor también de novela y ensayo, al que se encasilla habitualmente como modernista por su estilo y su época, clasificación frecuentemente matizada por incompatible con el misticismo y tristeza del poeta, sobre todo en sus últimas obras, donde intentan reflejar sentimiento religioso y melancolía, progresivo abandono de artificios técnicos, incluso de la rima, y elegancia en ritmos y cadencias como atributos del estilo de Nervo.

El nombre de Amado Nervo, frecuentemente tomado por seudónimo, era en realidad el que le habían dado al nacer y el cual, según Amado, era un elemento importante que influyó en su éxito, por ser un nombre tan adecuado para un poeta.

Sus primeros estudios los realizó en el colegio de San Luís Gonzaga de Michoacán y posteriormente, en el Seminario de Zamora, los abandonó rápidamente porque en 1891 ya trabajaba como escritor, colaborando en Mazatlán en el Correo de la Tarde. En 1894 prosiguió su carrera en la Ciudad de México, donde empezó a ser conocido y apreciado.

En la Ciudad de México colaboró en la famosa revista Azul, allí conoció a otros grandes como fueron Luís G. Urbina, a Pagaza, a Othón, Manuel Gutiérrez Nájera e inclusive a Rubén Darío, a través de sus colaboraciones en la mencionada publicación.

Entre 1898 y 1900 fundó y dirigió con Jesús Valenzuela la Revista Moderna, sucesora de Azul. En este mismo año publicó su primer libro de versos llamado Místicas.

En 1900 viajó a París, enviado como corresponsal del periódico El Mundo a la Exposición Universal. Allí se relacionó con Verlaine, con Oscar Wilde, y otra vez con Darío, pero posiblemente le influenció más el primer encuentro con Ana Cecilia Luisa Daillez, cuya prematura muerte le inspiraría los poemas de La Amada Inmóvil, publicado póstumamente en 1922.

Luego de escribir un par de libros, de regreso en México publica Los Jardines Interiores, que es el mismo que había comenzado a preparar con el título de Savia Enferma. A su vuelta a este país obtuvo el cargo de profesor de lengua castellana en la Escuela Nacional Preparatoria, nivel equivalente al de bachillerato superior de otros países.
En 1905 ingresó a la carrera diplomática como secretario de la embajada de México en Madrid. Desde allí escribía como corresponsal de El Mundo, y a la vez escribía informes sobre lengua y literatura para el Boletín de la Secretaría de Instrucción Pública.
Más tarde colaboró en periódicos de Buenos Aires y La Habana. Una de las principales características de su obra es el tratamiento de temas patrios mezclados con arte y amor. La raza de bronce, Los niños mártires de Chapultepec, Morelos y Guadalupe la Chinaca, son algunos ejemplos.

En 1914, debido a la Revolución, cesó en su cargo de primer secretario y volvió una vez más a la pobreza. Pero más tarde fue restituido en su puesto por el Gobierno de México.

En 1918, volvió a ser reconocido como diplomático, pasando a ser ministro plenipotenciario en Argentina y Uruguay, partiendo de México a principios de 1919.

Amado Nervo, murió en la ciudad de Montevideo Uruguay, el 24 de mayo de 1919, en el Parque Hotel, donde vivía, siendo Jefe de la Misión Diplomática de México en Uruguay.

Obras:
(se cita con preferencia, pero no siempre, la fecha de publicación)
• 1895: El bachiller, novela de juventud.
• 1896: Perlas negras, poesía.
• 1898: Místicas, poesía.
• 1901: Poemas poesía de su etapa de París, publicada allí.
• 1902: El éxodo y las flores del camino, poesía.
• 1902: Lira heroica, poesía.
• 1905: Los jardines interiores, poesía.
• 1906: Almas que pasan, prosa.
• 1909: En voz baja, poesía.
o Ellos, prosa.
• 1910: Juana de Asbaje, ensayo, biografía de Sor Juana Inés de la Cruz
• 1912: Serenidad, poesía.
• 1912: Mis filosofías, ensayo.
• 1916: Elevación, poesía.
• 1916: El diablo desinteresado, novela.
• 1918: Plenitud, poesía
• 1919: El estanque de los lotos, poesía.
• 1919: El arquero divino, poesía., también póstuma.
• 1922: Los balcones, novela.
• 1922: La amada inmóvil, poesía, obra póstuma en cuanto a su publicación.
... Y dos novelas más: Pascual Aguilera y El domador de almas; una zarzuela, Consuelo, representada en 1899;... y posiblemente más trabajos, difíciles de clasificar por fecha y género.

Poemas de amor de Amado Nervo


Esta bién

Porque contemplo aún albas radiosas
y hay rosas, muchas rosas, muchas rosas
en que tiembla el lucero de Belén,
y hay rosas, muchas rosas, muchas rosas
gracias, ¡está bien!

Porque en las tardes, con sutil desmayo,
piadosamente besa el sol mi sien,
y aun la transfigura con su rayo:
gracias, ¡está bien!

Porque en las noches una voz me nombra
(¡voz de quien yo me sél), y hay un edén
escondido en los pliegues de mi sombra:
gracias, ¡está bienI

Porque hasta el mal en mí don es del cielo,
pues que, al minarme va, con rudo celo,
desmoronando mi prisión también;
porque se acerca ya mi primer vuelo:
gracias, ¡está bien!

A Kempis

Ha muchos años que busco el yermo,
ha muchos años que vivo triste,
ha muchos años que estoy enfermo,
¡y es por el libro que tú escribiste!

¡Oh Kempis, antes de leerte amaba
la luz, las vegas, el mar Oceano;
mas tú dijiste que todo acaba,
que todo muere, que todo es vano!

Antes, llevado de mis antojos,
besé los labios que al beso invitan,
las rubias trenzas, los grande ojos,
¡sin acordarme que se marchitan!

Mas como afirman doctores graves,
que tú, maestro, citas y nombras,
que el hombre pasa como las naves,
como las nubes, como las sombras...

huyo de todo terreno lazo,
ningún cariño mi mente alegra,
y con tu libro bajo del brazo
voy recorriendo la noche negra...

¡Oh Kempis, Kempis, asceta yermo,
pálido asceta, qué mal me hiciste!
¡Ha muchos años que estoy enfermo,
y es por el libro que tú escribiste!

 

A Leonor

 

Tu cabellera es negra como el ala
del misterio; tan negra como un lóbrego
jamás, como un adiós, como un «¡quién sabe!»
Pero hay algo más negro aún: ¡tus ojos!

Tus ojos son dos magos pensativos,
dos esfinges que duermen en la sombra,
dos enigmas muy bellos... Pero hay algo,
pero hay algo más bello aún: tu boca.

Tu boca, ¡oh sí!; tu boca, hecha divinamente
para el amor, para la cálida
comunión del amor, tu boca joven;
pero hay algo mejor aún: ¡tu alma!

Tu alma recogida, silenciosa,
de piedades tan hondas como el piélago,
de ternuras tan hondas...
Pero hay algo,
pero hay algo más hondo aún: ¡tu ensueño!

 

¡Oh Cristo!

«Ya no hay un dolor humano que no sea mi dolor;
ya ningunos ojos lloran, ya ningún alma se angustia
sin que yo me angustie y llore;
ya mi corazón es lámpara fiel de todas las vigilias,
¡oh Cristo!

»En vano busco en los hondos escondrijos de mi ser
para encontrar algún odio: nadie puede herirme ya
sino de piedad y amor. Todos son yo, yo soy todos,
¡oh Cristo!

»¡Qué importan males o bienes! Para mí todos son bienes.
El rosal no tiene espinas: para mí sólo da rosas.
¿Rosas de Pasión? ¡Qué importa! Rosas de celeste esencia,
purpúreas como la sangre que vertiste por nosotros,
¡oh Cristo!

 

A una francesa

El mal, que en sus recursos es proficuo,
jamás en vil parodia tuvo empachos:
Mefistófeles es un cristo oblicuo
que lleva retorcidos los mostachos.

Y tú, que eres unciosa como un ruego
y sin mácula y simple como un nardo,
tienes trágica crin dorada a fuego
y amarillas pupilas de leopardo.


htm/http://es.wikipedia.org/wiki/Amado_Nervo

 
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