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viernes, 28 de abril de 2017
 
 
En el reino del ingenio E-Mail
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Escrito por Sergio Cortes Carrasco   
En el Reino del Ingenio E. I. Ignátiev

Este texto es parte de un libro llamado "En el reino del ingenio" de E. I. Ignatiev y presenta siete acertijos que usted deberá resolver. Las respuestas las tendrá en una próxima ocasión

     
     
     

Problemas-bromas, problemas-acertijos e historias graciosas 1. El reparto Repartir cinco manzanas entre cinco personas, de tal forma que a cada persona le toque una manzana y que una manzana quede en la cesta.

2. ¿Cuántos gatos? El cuarto tiene cuatro ángulos.

En cada ángulo está sentado un gato. Frente a cada gato hay sentados tres gatos. En cada rabo esté sentado un gato. ¿Cuántos gatos hay en total en el cuarto?

3.El sastre Un sastre tiene un trozo de paño de 16 metros del cual corta cada día un trozo de dos metros. ¿Al cabo ele cuántos días el sastre cortará el último trozo?

4. El número 666 Aumentar el número 666 a una vez y media sin realizar con él ninguna clase de operaciones aritméticas.

5. El quebrado ¿Puede un quebrado, en el que el numerador es menor que el denominador, ser igual a otro quebrado en el que el numerador es mayor que el denominador?

6. Partir una herradura Con dos golpes de hacha partir una herradura en seis pedazos, pero sin mover los pedazos después de dar el golpe.

7. ¿Qué dijo el anciano? Dos jóvenes cosacos, excelentes jinetes, con frecuencia hacían apuestas de quién adelantaría a quién. Más de una vez, bien uno bien otro, salía victorioso pero, al fin y al cabo, esto les aburrió. - Mira -dijo Grigori- vamos a apostar al contrario. Ganará la apuesta aquél, cuyo caballo llegue a la meta segundo. - Bueno - respondió Mijail. Los cosacos montaron en sus caballos y salieron a la estepa. Se reunió una multitud de espectadores: todos querían presenciar una apuesta tan extraña. Un viejo cosaco comenzó a contar dando palmadas: - ¡Uno!... ¡Dos!... ¡Tres!... Pero los competidores, claro está, ni se movieron de sus sitios El público comenzó a reír, criticar y discutir, decidiendo que una apuesta así era imposible y que los competidores permanecerían en sus sitios, como se dice, hasta el fin de los siglos. En este momento, a la muchedumbre se acercó un anciano canoso, muy experto en cosas de la vida. - ¿Qué pasa? - preguntó. Le explicaron la situación. - ¡Pues, veréis! - dijo el anciano - bastará con unas palabras que yo les diga para que se lancen a galope como si les hubiesen escaldado. Y efectivamente… se acercó el anciano a los cosacos, les dijo unas palabras y al cabo de medio minuto los cosacos salieron galopando desesperadamente por la estepa, empeñados en adelantar uno al otro a todo trance. Pero la apuesta de todos modos, la ganó el jinete cuyo caballo llegó segundo. ¿Qué le dijo el anciano a los cosacos?

 
 
 
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